Jesús Román realizó una soberbia interpretación de un intenso texto de Migue G. León que no dejó indiferente y puso el epílogo a ‘Escena Tarifa’. Inma Caballero y Cynthia García supieron arrancar las risas al público con la divertida obra de Paco Pozo sobre el decadente oficio de plañideras.

Los amantes del teatro, de la cultura en general van a echar de menos, al menos hasta el próximo mes de octubre, las representaciones teatrales que en formato de ‘microteatro’ abrían el telón todos los segundos jueves de cada mes, de la mano de ‘Escena Tarifa’. Y es que este formato teatral, que en los dos últimos años, ha conseguido no solo hacerse un hueco en el panorama cultural tarifeño, sino revelarse como una propuesta innovadora y todo un éxito de participación, se despidió ayer de la escena más inmediata hasta que pase la época estival, cuando regrese con renovadas propuestas escénicas.

Las últimas dos obras de esta temporada se revelaron inteligentes, intensas, una cómica y una realmente dramática.

La comedia y las risas llegaron de la mano del siempre sagaz autor y director malagueño, Paco Pozo. Quién ha escrito un texto divertido y entretenido sobre el antiguo  y en desuso trabajo de ‘plañideras’. Una comedia que encierra el permanente drama del desempleo y recortes laborales. Como hasta en este ‘hipócrita’ oficio, que supone una fuente de supervivencia para actores frustrados o sin suerte, se sufre la crisis. Inma Caballero y Cynthia García supieron arrancar las risas al público de las dos funciones previstas en la tarde-noche de ayer jueves. Como novedad, el ‘microteatro’ se desplazó hasta el Teatro Cine Alameda, abandonando de manera momentánea su lugar habitual para las representaciones, que son las salas de la Cárcel Real. La obra se representó en el propio hall del teatro.

El público tuvo que recorrer los escasos metros entre el hall para acceder al patio de butaca y hasta el propio escenario, donde se habilitó la platea para disfrutar –con todas las letras- de la magnífica e intensa interpretación de Jesús Román, que brilló entre el dramático texto de Miguel G. León, ‘Last Dance’.

Román dio una lección interpretativa y G. León como guionista, construyendo un drama que encierra la disparidad, contradicciones y luchas internas, entre quienes somos, quienes queremos ser, quienes realmente somos, o necesitamos ser. Un laberinto emocional orquestado en la trastornada mente de un travesti maduro, solitario, adicto a las drogas, con una pesada ausencia de su madre, un pasado pueblerino del que reniega, un presente que detesta y necesita, y un futuro que anhela como ineludible epílogo a su paupérrima existencia.

Muchos podrían reconocer en el personaje de ‘Norma’ (en lo que parece ser un guiño del autor, a la dualidad entre Norma Jeane Baker y Marilyn Monroe. De hecho el espejo presente en escena, lo decoran dos fotos de ‘ambas’ personalidades) a travestis de antiguos barrios chinos, cabarés ambulantes y otros tugurios de mala muerte. El último baile de un desgraciado enfundado en el dorado traje de gala de una ‘femme fatale’ que le protege de sus miserias pero le asfixia y consume por dentro, cuando el espejo le devuelve el verdadero reflejo de su esencia.

Realmente sobrecogedores los escasos 20 minutos de interpretación que no dejó indiferente a nadie del público y que fueron muy aplaudidos.

KCTarifa, en colaboración con el Ayuntamiento, no pudo escoger mejor para cerrar el telón de esta temporada que ‘Last Dance’. Un último baile teatral que deja un buen sabor de boca y el deseo de que regrese de nuevo ‘escena Tarifa’ y sus microteatros. Antes, disfrutemos del verano que se nos brinda por delante.

Shus Terán